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lunes, 15 de noviembre de 2010

ROJO


Labios desgarrados, besos desenfrenados
Ardor de tus heridas, amor que me da vida
Pasión descontrolada, noche de luna inventada
Sangre de tus lamentos, duda de tus tormentos

Cartel de pare en la esquina de tus sueños
Atardeceres de los que me hago dueño
Frutillas en tu piel, amores en un hotel
Corazones que se incineran, recuerdos que condenan

Marea que trae penas, mañanas que nunca llegan
Boca que me excita, lengua que me incita
Tu intimidad siempre en llamas, que me endiabla en esa cama
El roce de tu cuerpo fogoso me hace fluir de gozo

Me convierto en tu color
Me entrevero con tu olor
Me empalaga tu sabor
Y al final, queda el dolor

miércoles, 23 de junio de 2010

EROTIK@

Me gusta saberte mía,
que seas mi gata en celo,
que ronronees y gimas y busques placer.
Que acomodes tu cuerpo, tu abdomen, tu espalda
para sentir, para sentirme.
Me encanta que las yemas de tus dedos
se deslicen por mi espalda
recorriéndome por completo,
descubriendo cada centímetro de mi piel.
Que me hagas vivir
lo que nadie jamás me hizo vivir.
Y que te guste.

Y me guste.
Y me mires.
Y te mire.
Y me sonrías, con tu sonrisa pícara,
para volver a empezar.
Que siempre vuelvas a empezar.
También me gusta perder el juicio
cuando tu boca enamorada
se disipa en mis más bajos instintos.
Y yo, entonces, sólo quiero atraparte,
para siempre,
entre mis piernas.
Me enloquece que tus besos
sepan a miel y a hiel.
Y conocer la diferencia.
Y disfrutar tanto de unos como de otros,
porque lo que disfruto es de vos, mi vida,
de toda vos, como sea que sea.
Y ni que hablar cuando escucho
el hilo de tu voz que susurra
te amo,
en mi oído,
y yo saberlo,
y responderte:
yo también,
y que vos lo sepas.
Para al final

terminar cansado,
pero siempre
deseando más de vos,
porque sí,
siempre te deseo.
Aunque mi cuerpo diga basta,
yo siempre te deseo.

Me gusta saberte mía
y quedarme dormido en tus brazos,
esperando,
paciente,
con los ojos cerrados
y el resto de los sentidos despiertos,
esperando, amor mío,
por un nuevo amanecer.

jueves, 20 de mayo de 2010

DESPECHADA


Sácame de esta tortura,
de este lugar de locura.
Quítame la venda que tengo,
desnúdame de este atuendo.

No me dejes sentir dolor,
ayúdame, por favor.
Libérame de esta pena,
permíteme sentir plena.

Quiero dormirme en tus brazos,
despertarme en tu regazo.
Necesito vivir el amor,
ya no quiero sentir temor.

Acaríciame mientras descanso,
siempre serás mi remanso.
Estés donde estés, amado,
contigo todo es apasionado.

Dame vida, dame sueños,
déjame sentirte dueño.
Dame sexo, dame placer,
a tu lado vuelvo a nacer.

Una vez y otra más,
no quiero que pares jamás.
Desliza tus dedos, muerde mi boca,
penétrame, vuélveme loca.

Grita, gime, muévete, goza,
hazme sentir una diosa.
Escúchame, siente, disfruta,
déjame ser tu prostituta.

Sube, baja, muévete, llega,
tócame, rózame, siente mi entrega.
Toma mi cuerpo, elévalo al cielo,
hazlo tu altar, tu cáliz, tu desvelo.

Ahora descansa, toma aire, respira ...
ya llegó el tiempo de la mentira.
Dime que me amas, que sin mi no existirías,
total, después de mañana, serán nuevos días.

No importa si vuelves en tres horas o en cinco,
yo te esperaré como siempre, con ahínco.
Hasta pronto, querido. ¡Ah! y no te sorprendas,
si tu mujer encuentra manchas de rouge en tus prendas.

sábado, 20 de febrero de 2010

ENSALADA DE FRUTAS


Pruebo la dulzura de tus labios rojos.
Deslizo mi lengua por ellos, suavemente,
recorriendo de punta a punta las comisuras de tu boca.
Siento el sabor de tus besos, que intentan atraparme
y yo,
con cierta picardía, huyo.
Juego con tu deseo y te obligo a desearme más.

El pecado te carcome como un gusano en la manzana.
Te come por dentro, te mata lentamente.
Pero sentís vida dentro tuyo y eso te hace querer más. Y más.
Finalmente me fundo en tus besos.
Finalmente fundimos el sabor.

Acaricio tu suave piel.
La huelo,
la siento,
la recorro con la yema de mis dedos.
Lleno mis manos de vos hasta sentir tu carne,
hasta sentir tu cuerpo en pleno.
Tu cuerpo deseoso del mío,
tu cuerpo desesperado por mi.
Recorro cada centímetro de vos
mientras vos recorrés cada centímetro de mi.
Entrás,
suspirás,
gozás,
sentís.

....

El momento cúlmine se acerca.
La dulzura se transforma en una amarga despedida.
Las gotas ácidas empiezan a caer,
a tocarme,
a rodar por mis mejillas.
Ya no quedan más sorbos por beber ni más frutos que comer.
La copa está vacía.
Mi alma también.