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martes, 27 de abril de 2010

RECETAS ANTIGRIPALES


Buenas y santas, damas y caballeros. En el día de hoy, vengo a entregarles un recetario muy útil, práctico y necesario en los tiempos que se avecinan en las costas del Río de la Plata y parte del Atlántico. Recetas que no deberían faltar en la cartera de la dama o en el bolsillo del caballero. Bueno, o en la cama de uno u otro, visto que lo que nos cita hoy es el resfrío agudo o la nunca bien recibida gripe.

Paso a comentarles que podrán surtir el botiquín del baño con antigripales varios de bajos efectos, ya que los estudiosos en la materia aseguran que "la gripe es un proceso" y por más pichicatas que consuman, no se les irá. Igualmente, las farmacias agradecidas de que la población ignore tales consideraciones y continúe malgastando sus monedas en la automedicación.
El punto en cuestión es que consumimos pastillas por doquier, jarabes para la tos y pañuelos descartables (estos últimos son los únicos justificables), pero los mocos, la tos y el decaimiento se instalan por unos días y son inamovibles, hasta que deciden emprender la retirada de forma natural. Después de tres blisters de antigripales todavía tenemos el descaro de decir "¡aah, pero este último sí que me hizo bien!". No, señoras y señores, es que es lógico que en algún momento los mocos emprendan la retirada. De lo contrario, estamos hablando ya de procesos infecciosos que deberán ser tratados con medicamentos más fuertes, como ser antibióticos, a lo cual aquí sí deberé recomendarles una previa visita al profesional.
Sin embargo, existen recetas caseras para tratar esas molestias que son tan habituales en invierno y que ahorran nuestro presupuesto. Aunque no sean más efectivas que los clásicos y comunes antigripales sin dudas son muchísimo más placenteras. Paso a enumerar algunas de las mismas:

SUDORES DE PECHO
Para que esta receta sea efectiva, es necesaria la presencia de otra persona (no detallo sexo, pues hay para todos los gustos, pero sin dudas que deberá ser alguien por quien nos sintamos atraídos). El elegido o elegida deberá colocarse encima o debajo suyo. Esta posición deberá ir acompañada por movimientos que oscilarán entre lentos y rápidos. Ambos deberán regular el ritmo adecuado (dadas las circunstancias, recomiendo que la persona elegida se coloque encima suyo ... soporte el peso, recuerde que usted está débil y no podrá movilizarse mucho, pero irá a gusto del consumidor ya que el efecto es el mismo). Luego de unos instantes su pecho comenzará a transpirar. De esta forma, liberará las toxinas acumuladas en su cuerpo (principalmente en su pecho, donde se encuentran los congestionados pulmones). Al finalizar, recomiendo completar esta rutina con un baño caliente (podrá ser solo o en compañía, depende las energías que le queden).
Tal vez en este estado de decaimiento se sienta un poco más cansado, por lo cual es recomendable hacerlo en la noche o, si no va a trabajar, hágalo libremente cuando le plazca ya que podrá dormir si así lo desea.
Si es de aquellos que no tienen acceso a nadie con quien ejecutarlo, le recomiendo frotar su pecho con Vick Vaporub o similar y calentarlo con una bolsa de agua caliente, pero lejos está de ser tan efectivo como lo anterior.

BESOS CON GUSTO A LIMON
Si, podrán resultarle ácidos, lo sé. Pero sin dudas que es más rico que tomar un jugo de limón natural caliente. El limón y sus propiedades (vitamina C) le dan a nuestro cuerpo defensas contra la tan desagradable gripe, fortaleciendo nuestro sistema inmunológico. Por algo las abuelas siempre lo recomiendan (el té de limón caliente, no los besos). Si logramos que quien nos ejecute los sudores de pecho sustituya los juegos previos con chantilly por jugo de limón, podremos ir bebiendo el mismo del cuerpo caliente de nuestro acompañante, dejando que aplique luego tranquilamente la receta anterior. Insisto, si no tiene con quién, caliéntese un té nomás.

MIMOS VARIOS
Ayudan a sentirse mejor. Por lo menos, podrá sentirse cuidado y querido. Dicen que el amor todo lo cura. No sé si se le irá la gripe, pero al menos se sentirá protegido. Recomendable antes, durante y después de los sudores de pecho.
Sustituto: acuéstese con su mascota (sólo recomendable para esta receta, no se le ocurra aplicar otras).

QUIETUD
El reposo es fundamental, con excepción del primer remedio mencionado. Deberá solicitar apoyo logísitico y recibir la comida en su cama para una pronta mejoría.
Sustituto: pida al delivery

CONTROL REMOTO
En esta etapa, hágalo suyo. Distraerse le va a hacer bien para olvidarse un poco de lo mal que se siente. Por unos días, monopolízelo.
No hay sustituto. Siempre fue suyo, así que aquí no tendrá problema.

Si todo esto no funciona, vuelva a intentar con el primer remedio sugerido. Si bien ya sabe que no lo cura, por lo menos lo hará sentirse bien y en compañía, porque existen grandes probabilidades que quien se los proporcione también termine en cama con usted. Al menos, tendrá con quien conversar y entenderá sus quejas de lo mal que se siente.
Y si sigue solo como siempre, ahorre en antigripales e invierta en una notebook y rooter inalámbrico y chatee con alguien desde su cama que seguro habrá varios en la mismas condiciones que usted. Al menos será mejor persona por no contagiar a nadie y también tendrá compañía.


No deje que la gripe opaque su mundo. Opáquela usted, humíllela y demuéstrele que igual puede ser divertido estar en cama, a pesar de que ella insista con hacerlo sentir mal.
¡Sea un mocoso feliz!

domingo, 22 de noviembre de 2009

OPERACIONES Y AFINES



Como no me alcanza con las pasadas, voy a intentarlo de nuevo. Digo, en esto de la humillación ya creo que me llevo la medalla de oro.

Yo sé, son asuntos médicos, pero vaya que me siento explorada por todas partes. Después dicen si le doy o no el valor que mi cuerpo se merece.

¿Importa acaso si tengo celulitis y todos la ven cuando me pongo el bikini? ¿Importa acaso si ahora que estoy envejeciendo en mis piernas empiezan a aparecer alguna que otra venita más marcada? ¿Importa acaso si estoy o no bien depilada? Y la verdad es que sí, que a mi me importa a pesar de todo. Por eso mismo, también me importa cuando cada año desde hace ya varios tengo que someterme a algún tipo de cirugía.

"Que las cicatrices son las marcas de la vida". ¡Joder! Que preferiría haber vivido menos, ¿eh?

Pensé que el 2010 sería el año sabático. Pero no. Allá iré a quirófano de nuevo. Vaya que me pongan falta.

Otra vez quitarme mis atuendos para vestir una hermosa bata de hospital, gorrito, zapatones ... todo para llegar a sala de operaciones, me despojen de mis vestiduras como si nada y empiecen a cortar aquí o allá.

Está bien, la mayoría de las veces he estado completamente dormida (algunas fueron con anestesia local), pero eso no hace que no sienta la exposición absoluta de mi cuerpo.

"Relajate, todo va estar bien". Claro, ¡si a estas alturas no hay cirujano, médico o enfermero que no me conozca en bolas! ¡Si hasta el hijo del Presidente de la República me vió! Sólo me faltó salir en Cadena Nacional. Seguro que a mi no me censuraban en ninguno de los canales privados. Eso sí, hubiera salido en "horario de protección al menor".

Tengo 37 años y estoy cansada de que mi cuerpo no se entere de mi edad. Apenas si tengo unas arruguitas. Y las canas se cubren con un buen color chocolate (que dicho sea de paso ya es hora que retoque). Eso hace que muchas veces me gane un "¿¿37?? ¡¡Pensé que tenías mucho menos!!". Precioso comentario que alimenta mi ego, aunque de todas formas el resto de mi físico parece que intenta persuadir todo piropo y decide que es hora de concurrir nuevamente a las instalaciones del Hospital Británico (son muy lindas, pero realmente preferiría no tener que visitarlas con tanta asiduidad).

Humor, humor ... tomemos la vida con humor antes que nos gane la depresión.

Bueno, las cesáreas y legrado podría dejarlos fuera, pero si he de sumar intervenciones debo contarlas.

Lo mismo con las cauterizaciones de la nariz. Una con anestesia local y otra con general. Igual no zafé de la batita (toda abierta de costado, por supuesto, el chiripá, gorro y zapatones).

Luego, las hemorroides (de esta es la que se viene el bis). Y voy a contar sólo la operación, no las 17 personas que me miraron el culo en menos de 36 horas, ¿eh?. Ni tampoco voy a contar que cuando llamé a urgencias vino el médico más guapo de todos y encima era cirujano así que muy orondo él empezó a empujar todo aquello para adentro y yo mientras tanto hundía mi cabeza en la almohada, no sólo por el dolor sino por la humillación de que JUSTO ese médico tenía que venir a verme. Tampoco voy a hablar de lo que fue horas más tarde estar en el hospital, en la sala de emergencias, boca abajo con una mecha y un leuco que atravesaba mis nalgas. Ni cuando el médico retiró después de dos horas la mecha y a mi me poseyó el demonio y maldije a toda su familia, por lo cual el médico concluyó mi repertorio con un "queda ingresada" (que por suerte no fue a un psiquiátrico). Estos son mínimos detalles que no hacen la historia, no señor.

Después, el cáncer de mama. Dos operaciones y encima en la última, antes de irme de alta, entra a sala de nuevo un guapetón (creo que fue el mismo de las hemorroides, pero no lo puedo confirmar con exactitud) a retirar el drenaje. El tipo tiró, tiró, tiró, se apoyó en mi teta tratando de hacer palanca y nada, no hubo forma. No logró retirarlo. Allá me fui a casa con mi carterita roja colgando durante una semana.

Por suerte con la quimio nadie miraba nada, pero las 35 sesiones de radioterapia, otra vez exposición total. Sumado claro a todos los controles que hasta el día de hoy me hago. Ya perdí la cuenta. Pero entre las radio, los controles médicos y mamografías, debo pasar las 100 seguro.

Pero sigo con las operaciones nomás, no sumemos por sumar tampoco.

Un año después, los retoques correspondientes. Dos veces para que la pobre maltratada quedara más o menos bien. Y todos los controles extras, por supuesto con el cirujano de turno. Genio absoluto si los hay, pero no se salva de mi suma de humillaciones.

¡Ah! La fibrogastroscopía y dos fibrocolonoscopía (una fresquita). Anestesia general y vaya uno a saber qué sucedió.

Y finalmente, este año, la vesícula. Operación sencillísma si las hay cuando de laparoscopía se trata, pero que suma a las exposiciones varias.

A ver, mi abuela con 102 años la única que vez que visitó un hospital fue hace poco más de diez años para operarse de cataratas porque no podía enhebrar la aguja (¿?). Y encima parece un chiste que cada vez que cumplo años me diga "ojalá vivas tanto como yo". ¡Ja! ¡Si llego a la mitad ya me siento feliz!

No voy a sacar promedios ni contar las exposiciones-humillaciones que tuve (ya perdí la cuenta), pero sólo de operaciones llevo 12. ¡Uy! ¡Se me viene la 13! Menos mal que no soy supersticiosa, porque sino ...

Dijo el médico ayer que la otra opción eran unas "gomas". No quiero averiguar mucho, porque antiguamente se ataban unas banditas elásticas en las hemorroides hasta que éstas caían. ¡Qué necesidad! Para eso duérmanme y corten todo lo que quieran. ¡¡Total, con un buen calmante y unos días culo pa'rriba seguro voy a ser más feliz!!

Eso sí, miremos siempre el lado positivo del asunto. Capaz que tengo suerte y con tanta exposición logro trascender y entrar en el libro Guiness de los Records!

domingo, 6 de setiembre de 2009

DESMEMORIADA


Con los años me he dado cuenta que he perdido una de mis más destacadas virtudes: la memoria.

Soy una convencida que hay una parte del cerebro que se conecta directamente con el útero. Cuando la mujer queda embarazada, no sé que tipo de transición sucede que algunos de esos recuerdos tan bien guardados pasan directamente a la placenta donde, una vez retirada del cuerpo, se va con nuestras memorias a perderse en el olvido (literalmente).

Porque lo cierto es que desde que nació Juan Diego mi memoria se redujo, digamos, un 25%. Y con la llegada de Renzo, otro 25% más.

Bien, aún conservaba un 50%. Esto me permitía atender las actividades de mis hijos sin usar un lápiz. Tenía clarísimo sus horarios, aunque no así los míos que ya se iban acumulando en mi agenda o papelitos o listas que hacía en un cuaderno cualquiera y guardaba en algún bolsillo (el cual por supuesto olvidaba revisar). Por ejemplo, si tenía que comprar champú, la única forma de recordarlo era ir rotando el frasco de lugar en lugar una vez que se había acabado. Esto significaba sacarlo de la ducha y tirarlo en la pileta del baño. Una vez que salía de la ducha y lo veía, debía colocarlo en el piso, al lado de la puerta del baño. Al salir, levantarlo y llevarlo conmigo hasta la cocina. Y así, hasta que llegara a anotarlo en alguna listita o tirar el frasco dentro del auto en el asiento del acompañante, cosa que cuando subiera recordara que tenía que comprar champú. Hoy ya no hago esas locuras. Primero que compro 2 frascos de un litro cada uno (cosa que me dure muchísimo) y segundo que cuando empiezo el primero ya me recuerdo que tengo que comprar más (probablemente lo haga cuando me quede la mitad del segundo, pero al menos no me quedo sin champú).

Pero me fui de tema. A lo que voy es que mi memoria en ese entonces era precaria pero aún recordaba ciertos detalles cuando, puf!, me llegó la quimio y con ella otro 25% de memoria perdida.

La adriamicina y la ciclofofamina que me administraron mató al bicho, neuronas y sin dudas las conexiones sinápticas del cerebro, o sea aquello que nos permite recordar.

Pero, sin embargo, y paradójicamente, me quedan recuerdos de cuando tenía buena memoria (o sea, puedo recordar que tenía buena memoria), entonces me niego a agendar las cosas, apelando a que pronto todo volverá a la normalidad. Pero no, no hay caso, me olvido.

Y lo peor, no es sólo de lo que no me interesa de lo que me olvido. También me olvido de cosas importantes, como cobrar un alquiler (sí, cobrar no pagar), de reuniones laborales o de llamar a alguna amiga.

Sin embargo, puedo recordar por ejemplo haber ido a tal o cual lugar hace años atrás. Recuerdo el lugar con total claridad y hasta recuerdo haber estado con un grupo de gente allí. Pero jamás de los jamases recordaré con quién.

Y ni que hablar de las personas que me cruzo continuamente a quienes saludo con entusiasmo (respondiendo el saludo del otro, claro) sin saber de dónde la o lo conozco ni tampoco su nombre. Yo sé, esto ocurre. A veces. No siempre, como es mi caso. Lamentablemente, fracaso con total éxito urgando en mi memoria. Nunca sé de dónde me resulta conocido.

En definitiva, soy una desmemoriada, mi sinapsis actúa a corto plazo y tengo memoria selectiva (pero como a ella se le ocurre, tampoco es cuestión de que yo elijo qué recordar, eh?).

Como verán, totalmente justificado todo. Tan pero tan justificado como para que nadie venga ahora a decirme que todo esto ocurre porque ya tengo 37 años. Quedó claro, ¿no?

jueves, 10 de enero de 2008

SUEÑO Y DOLOR

Otra vez el dolor de espalda vuelve a apoderarse de mi. Hoy vino la emergencia y me dio un inyectable, pero ya mi cuerpo se resiste a los medicamentos. Nada me calma. Ningún "flex", ni dioxadol, ni nada. Hoy pasé de la pastillita al pinchazo y del pinchazo a ejercicios de yoga (a las 12 y pico de la noche, claro, después que todos dormían). Ahora sólo me queda dormir con mi super almohada anatómica, no sin antes tomar un diazepan para que me relaje completamente. Y rezar para mañana tener un mejor despertar.
Gracias a Papá Noel que me trajo un router inalámbrico puedo escribir desde mi cama. Es uno de los pequeños placeres que me doy en este día.
Ah, otro más fue el incursionar en las cartas de Tarot. Si bien hace ya un mes que las tengo, no fue hasta hoy que hice mi primer tirada. Increible los resultados!
Ay! Me duele, me voy en busca de la pastillitaaaaa!!!!!!

lunes, 26 de febrero de 2007

(P)LANCHITA VICIO

Quién no recuerda al legendario hombre que se hizo famoso gracias a Tinelli? Qué será de su vida?
Buscando un poco lo único que pude encontrar es que estaba haciendo un programa de TV en Córdoba (Argentina), que le iba muy bien y que estaba junto a su familia. La verdad, no me importa, pero como me acordé de él para este título, al menos cuento algo sobre su historia (sólo porque me sirvió para el título, nada más).
Lo que me importa en realidad es la "planchita vicio". He redescubierto este magnífico invento. Estoy hablando de la planchita de pelo y del vicio en el cual me estoy metiendo.
Ya tenía una en mi poder, pero era un poco de antaño. Ahora compré una finita, finita ... bien como planchar un pelo corto, como el mío. Finalmente puedo decirle adiós a mis rulitos de ovejita. Cada mañana, antes de salir de mi casa, plancha en mano y a alisar dale que te dale. Salgo con mis pelitos cortos muy lacios. Me encanta!!!
Ya sé que esto es adictivo, pero es la única solución momentánea que encontré sin tener que hacerme un laciado. Así que me volveré viciosa de la planchita, sí. Concurriré después a "planchitas anónimas", sí. Pero que me quiten lo bailado!!!!
Ah, pasé el primer día de estrés. Fue peor de lo que pensaba. Mañana me quedan las visas!!! Ufff, ya estoy cansada.

viernes, 23 de febrero de 2007

CORPUS CALLOSUM

Hoy espero irme a la cama relativamente temprano. El peque más chico ya duerme, luego de un berrinche típico de un niño de 2 años. Vaya si me cansa esto. Tanto griterío sin motivo me pone los pelos de punta (sí, los rulos, porque hoy ya aparecieron a pesar de mis esfuerzos de mantenerlos peinaditos). Termino absolutamente agotada.

El mayor, de 5 años, acaba de mostrarme su pie descalzo y sucio con algo que se le ha clavado. Ya el llanto a comenzado, antes de que realice ninguna maniobra por sacarlo. Sólo con el hecho de decirle que se lo iba a quitar ya ha empezado a lamentarse. Uff, esto es de nunca acabaaaar.

Mi marido que ya está "reposando" en la cama, me dice: "no tenemos señal en el cable, sólo funciona el decodificador digital". Claro, sólo en nuestra habitación sucedía, por lo cual era muy sencillo verificar e imaginar que detrás de la TV el cable estaba desenchufado. Se ve que hay que tener una neurona más para saberlo, no? Y eso que el técnico en electrónica es él, no yo.

Hablando de esto, recordé algo que leí el otro día. La famosa frase que ocasionalmente es utilizada en forma de insulto "callo en el cerebro", resulta ser cierta.

Anatómicamente, lo que une el hemiferio izquierdo de nuestro cerebro con el derecho (el mazo de nervios) se llama "CORPUS CALLOSUM" (de aquí la expresión).

Lo interesante de la nota era que en las mujeres el corpus callosum es más grande que en los hombres. Parece ser que esta es la razón por la cual estamos capacitadas para llevar a cabo varias tareas a la vez, cosa que habitualmente no sucede en los hombres. Estos sólo pueden llevar a cabo una tarea por vez y, si deben realizar otra, les lleva unos momentos dejar de hacer lo que estaban haciendo y tomar conciencia de la nueva tarea. Asimismo, también la audición femenina es superior a la de los hombres. Si, por ejemplo, suena el teléfono y la TV está encendida, el hombre deberá bajar el volumen para atender el teléfono, mientras que las mujeres podemos hacerlo sin problemas.

En fin mujeres, cuando nos digan que tenemos un callo en el cerebro, no debemos tomarlo como un insulto jamás, sino sentirnos plenas y orgullosas de tenerlo. Y a las que como yo exigen a sus hombres hacer más de una cosa a la vez, tomemos conciencia que su cuerpo fue diseñado así y que por más que nos moleste NO PUEDEN HACERLO.
(22.02.2007 - 22:30hs)

OUT OF WAR(T)

Verruga (por la RAE - Real Academia Española)
En inglés: WART
(Del
lat. verruca).

1. f. Excrecencia cutánea por lo general redonda.
2. f. Abultamiento que la acumulación de savia produce en algún punto de la superficie de una planta.
3. f. coloq. Persona o cosa que molesta y de que no se puede uno librar.

Respecto a las plantas y su savia, poco y nada sé, ya que además de no ser insectera tampoco soy vegetariana para nada. Aunque ahora que lo pienso, recuerdo haber visto alguna acumulación de savia en algún arbolito que otro. Supongo que se refieren a eso.
"Persona o cosa que molesta y de que no se puede uno librar". Y bueh, en este punto, habría unos cuantos de los que me quisiera librar, sin embargo, ahí están mis verrugas aferradas a mi y vivo con ellas a pesar de todo.

Pero esta vez, voy a las comunes, a las que todos conocemos, si señoras y señores, estoy hablando de las verrugas de la piel.
Tres eran las que se habían apoderado de parte de mi cuerpo. Una de ellas, fue extirpada junto con el cuadrante de mi mama izquierda y los ganglios de mi axila (se encontraba en el medio, entre ambas). Increíblemente, algo que era totalmente "de rebote" terminó siendo LA PEOR cicatriz que tengo en el cuerpo. Maldigo la hora que el médico me preguntó en la sala de operaciones: "Querés que aprovechemos y saquemos esta verruguita?" y yo, como buena uruguaya, pensé: mmhh, dos al precio de uno, y respondí "y bueno, ya que estás!" Y ahí ando, con una marca que se me ve de aquí a allí (no la ves??? debe ser la luz, porque creo que hasta por blog se ve).
Quedaron dos. Una en la espalda y otra en el hombro derecho. La de la espalda era la que más me molestaba. La del hombro ni fu ni fa, pero otra vez: dos al precio de uno (olvidé que esto ya lo había pensado con anterioridad). Esta vez cero marca. Anestesia en el hombro (apenas un pinchacito) y láser de por medio, la verruguita desapareció en escasos segundos. Cauterizó la pequeña herida y puso un "micropor" (en mi época era leuco nomás). Eso sí, un olor a churrasco quemado que no se soportaba. Qué cosa desagradable el olor a piel quemada!!
Quedó una. La de la espalda. Vuelta y vuelta como pollo en la parrilla, con la experiencia de la anterior supuse que sería igual. Pero no. La anestesia me dolió bastante (mi primer pensamiento - luego del dolor, obvio -) fue que los faquires deben sufrir horrores intentando dormir sobre clavos. En fin, del olor a quemado no se sintió nada, claro, estaba bastante más lejos de la nariz.
La cuestión fue que en 10 minutos estaba fuera del consultorio con mis dos venditas de micropor y manejando para casa.
Y ahora puedo decir que soy una desverrugada (no una desvergonzada), al menos de las que de piel se traten. Las otras, ya el tiempo las eliminará supongo (o seguirán prendidas a mi por la eternidad?).
(21.02.2007 - 23:27 hs)

PELIGROSA OBSESION

Después de un cáncer de mama, de haber estado rapada, de usar pañuelos que me quedaban entre divertidos y sensuales (porque hay que ponerle onda a todo), de desear que apareciera algo de pelo para poder sacármelos, de verlo crecer poco a poco, finalmente, llegó el día en que fui libre de accesorios en mi cabeza.
Comenzó a crecer con mucha fuerza y venía bien la cosa. Hasta que un día ... me di cuenta que empezaban a aparecer rulos. Bien, un poco de gel y a otra cosa mariposa. A disfrutar de tener los pelos al viento. Y me digo: "uy, con todo lo que he pasado, esto es un poroto!" ... Pero no lo es. A pesar de todo, no puedo evitar que me importe la imagen.
Los rulos siguieron su curso y ahora ...

TENGO EL PELO RIZADO Y NO ME GUSTA!!

Estos días libres he probado todo tipo de cambio de look sin muchos resultados favorables.
Primero que nada me he hecho el color para cubrir mis canas (que parecen haberse multiplicado) y me ha quedado demasiado negro para mi gusto (siempre tuve el pelo oscuro, pero esta vez creo que se me ha ido la mano). He decidido hacer "crecer" mis rulos, o sea, definirlos bien a ver cómo me quedaban. Luego de aplicar mucho mousse (o espuma) me sequé el pelo con difusor. Al terminar, me había transformado en un micrófono. Todo parado y los rulos más apretados que nunca. Volví a lavar y apliqué mi gel salvador.
Ayer decidí peinarme. Luego del baño, con un cepillo y el secador intenté darle forma. No pude. Intenté con la planchita. Tampoco, está demasiado corto para que pueda agarrar el pelo. Terminé nuevamente poniéndome gel.
Ya vencida ante tantos intentos, acudí a la peluquería para que me dieran alguna solución.
Lo primero fue que ante tanto negro pusieron "un poco de luz". Ahora se me asoman unos reflejos rojos por todas partes. No quedan mal, al menos no me veo tan oscura.
Lo segundo, cortar. Si, hay poco pelo, pero mucha cantidad. Así que sin tocar el largo (que hace muy poco pude entender cómo cortan sin sacar el largo), me lo desmecharon con navaja y tijeras especiales. Bien, ya el colchón había bajado.
Por último, tomó un cepillo (más chico que el que tengo yo, me parece que ese es el secreto) y me lo peinó mientras me lo secaba.
Resultado: QUEDE CON EL PELO LISO OTRA VEZ!!!!
Salí de la peluquería habiendo gastado una mini fortuna pero sin importarme nada porque quedé más que conforme. Claro está que esto me durará sólo unas horas. Una vez que lave volverán a aparecer mis rulitos de ovejita (hoy creo que dormiré sentada, así por lo menos puedo disfrutarlo un día más).
Pero bueno, al menos ahora no seré más la oveja negra. Seré una oveja punk.
Igual mañana trataré de comprarme uno de esos cepillitos diminutos, a ver si sola puedo solucionarlo de una vez.
(20.02.2007 - 22:56hs)