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lunes, 25 de octubre de 2010

A VECES VUELVO


(tomo título prestado para esta entrada del blog con ese nombre
de mi amigo cuasi virtual Rodrigo ... permisito!)

Es cierto que a veces vuelvo. Algunas veces a escribir, como es este el caso.

Pero también a veces vuelvo de mi. O a mi. Voy y vengo, como en un columpio que parece llegar al cielo. Me balanceo incansablemente, a veces hasta sentir mareo.

Escapar de uno mismo es fácil. Uno puede alienarse con lo que encuentra en el camino y volar al infinito y más allá. El viaje puede ser placentero en algunos casos y, al tocar con la punta de los pies la realidad, la vibración de energía que sentimos es tan magnífica que nos sentimos grandes, crecidos de espíritu, plenos y con las maletas llenas de maravillas que fuimos guardando en ellas en el recorrido por otros mundos.

Otras veces, sin embargo, ese vuelo nos lleva a lugares oscuros, tenebrosos, a descubrir rincones que no nos gustan, cargados de dolor. Es así que en estos casos, cuando pisamos tierra firme, parece que todo se nos tambalea, que caeremos en un abismo imaginario y que en este caso las maletas que traemos sólo acarrean angustias y llantos. Entonces, intentamos aferrarnos con uñas y dientes al principio del hoyo, para sentirnos seguros, para no sentir un miedo inconmesurable y no tener que enfrentarnos a aquello que indefectiblemente deberemos enfrentar.

Y sí, el miedo al cambio existe. El miedo a lo desconocido es real y normal. Y sólo cuando no tenemos más remedio que dejarnos caer por ese túnel que parece ser inacabable, como en el cuento de Alicia, cuando realmente nos animamos a atravesar ese abismo, sólo entonces nos damos cuenta que hemos llegado a un destino mejor. Pero, claro, hay que animarse, como se animó Alicia a llegar al País de las Maravillas.

Cuando terminamos de columpiarnos y llegamos a nuestro lugar, ya sea que el viaje haya sido placentero o no (que no es otra cosa que el viaje hacia uno mismo), podemos mirar atrás y ver el bagaje de experiencias que ese tour nos dejó. Aprender de ellas es el gran desafío. Volver a sentir, a gozar, a disfrutar, a percibir los pequeños placeres que nos da la vida y a definirnos cada vez más como los seres humanos que somos, es maravilloso. Ese es nuestro País de las Maravillas. Nosotros mismos.

Yo a veces vuelvo. Y otras me voy a viajar. Nunca sé cuál será mi destino, pero a esta altura de mi vida he aprendido que de ambos traigo cosas interesantes. Y también sé que siempre la tierra firme está y que el vacío en algún momento termina. No sé si terminaré siempre en este planeta o plantando mis pies en otro. Pero hay algo de lo que sí estoy segura: nunca jamás dejaré de subirme al columpio, sin importar a dónde mi ser me quiera llevar.

7 comentarios:

  1. Sabés Mage, yo hay columpios a los que ya no me subo. No tengo la misma paciencia que antes para algunas cosas, serán los años pero en ese sentido pues creo que he cambiado.
    Un abrazo enooooorme,

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  2. Esa comparación con Alicia me dio miedo... Alicia no se animó, se cayó por un agujero y mira todo lo que le pasó por descuidada.

    Pero, bromas aparte, entiendo bien lo que quieres decir. Me gustó tu entrada.


    Saludos :)

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  3. Si... asi tal cual es la vida misma... Igual creeme q vale la pena ser valiente y transitar caminos oscuros... porque al final siempre hay una luz... y más si te encontras con gente amorosa q te acompaña y a la q acompañas...
    Te quiero ami.. y si es necesario... voy al camino oscuro con vos.. a ayudarte a encontrar tu luz!

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  4. Maita, está bien. Uno puede optar al columpio que se sube. Yo prefiero seguir subiéndome a todos los que encuentro en las plazas de mi vida. A veces cansa hamacarse tanto, no lo voy a negar, pero la verdad es que siempre salgo muy enriquecida de cada paseo.

    Ana Laura, Alicia la pasó de fiesta después!! Más loca que cuando entró, eso sí, pero una loca linda :)

    Ana, alma mía, vos sos luz en mi vida. Nunca lo dudes!

    Besos a las tres!

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  5. Me encontre con tu blog buscando el significado de una palabra india, y me puse a hojear un poco... no puedo dejar pasar algo de lectura.
    Agradable, interesante. Me llamo mucho la atencion de como describiste Akal hace un tiempo, y ahora veo que hablas de un renacimiento... Interesante

    Por mi parte, me identifiqueé con parte de ese renacer, mejor dicho con casi todo. Lo de la tierra y el vacio, mmmm no sé si utilizaria esas palabras, aunque es dificil de explicar sin una conversacion previa.

    Creo que me pasare más seguido por aca, aunque en mi espacio hayan algunas remodelaciones por ahora.

    Salutte y Buona sera

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  6. Súbase al columpio y no lo deje nunca. No hay forma de soñar si no es en una cama columpio. La vida sobre los pies, aburre.
    Beso, y vuelva siempre.

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  7. V de Vargas: un placer recibirte en este rinconcito. Gracias por pasar a visitar y espero sí verte más seguido. Respecto a las remodelaciones, siempre es bueno cambiar. En el movimiento y cambio está el avance.
    Un abrazo

    Curiyú: Es verdad, yo necesito volar. Y a veces poner los pies sobre la tierra para ver cómo está todo, pero nada más, después retomo el vuelo.
    Beso!

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