jueves, 20 de diciembre de 2007

CRONICA DE UNA PRE-NAVIDAD ANUNCIADA

Hace pocos instantes llegué de una despedida familiar (a la que concurrimos solo Renzo, mi peque más peque, y yo). Estos días de fiesta son así. Y hasta Navidad no paro.
Aquí dejo un detalle de mi día, a modo de ejemplo, porque desde hace un par de semanas todos se le parecen:

8:30AM - Suena el despertador. Me cuesta levantarme ya que la noche anterior me acosté 2:30AM.

8:45AM - Es el límite, así que saco el pie de la cama y dormida voy al baño (no me baño, ya lo hice la noche anterior porque de mañana sé que no puedo por una cuestión de tiempo). Lavo mi cara. Ahí me despejo un poco. Vuelvo a mi cuarto, antes pasando por el vestidor, así que ya voy agarrando la ropa que me voy a poner. Me visto y voy a despertar a Juan Diego (mi peque mayor) lo cual no es tarea sencilla (Renzo por suerte duerme plácidamente en el otro cuarto). Beso, “buen día”, abro su ventana y vuelvo a mi cuarto a terminar con la vestimenta. Otra vez al baño, arreglo un poco mis rulos con el secador y planchita en la parte de adelante.

9:05AM – La chica que se queda con Renzo ya llegó. Eso indica que es tarde. Corro hacia la cocina a preparar los desayunos. Mientras calienta la leche en el micro voy al cuarto del niño mayor y lo ayudo a vestirse. Lo arrastro hacia el baño y yo sigo camino hacia la cocina, para poner la otra taza en el micro. Mientras calienta guardo todo en la mochila. Digo unas 20 veces “tomá la leche Juan Diego que me tengo que ir”. Vuelvo al baño a lavar mis dientes y pintarme. Doy algunas vueltas juntando las cosas y supervisando la leche y lavado de dientes del niño.

9:30AM – Salimos a la carrera – “mamá, ya no quiero ir más a la escuela” … “lamento mi amor, te quedan pocos días” (está yendo a extensión horaria, si bien no es curricular es una especie de "guardería" hasta el 21/12)– y tomo la rambla camino al colegio. Deposito al niño en la puerta y juego casi al ring raje. Sigo camino hacia el trabajo.

10:10AM – Obvio que llego tarde. Compro un ticket de estacionamiento por una hora y entro a la oficina con los pelos para todos lados (no sé por qué insisto en perder tiempo en arreglarlo). Lectura de mails, coordinación de reuniones para el día y algunas para el siguiente.

11:20AM – A la calle de nuevo (por suerte vengo zafando de las multas). Visitas varias a comercios por todos lados por estar cubriendo licencia y a mis queridos compañeritos que están en Punta del Este (TODOS quieren vender con Visa para estas fiestas). En el medio, paso por un Shopping (por trabajo) y aprovecho a hacer algunas compras navideñas que faltan. No termino. Aún me faltan 2 regalos.

4:30PM - Recuerdo que no comí. Decido sentarme y pedir algo. En el medio me llama mi marido para preguntarme “qué llevo?”(tiene un minimercado) … YO QUE SE!!! Estoy trabajando y no tengo la menor idea de lo que falta en la heladera. “Lo que quieras mi amor, leche y no sé si falta algo más” (leche siempre es necesario, es lo único que sé a ciencia cierta). La buena noticia es que levanta a los 2 niños. Bien, gano tiempo. Sigo trabajando un rato más.

6:30PM – Ya de retorno, paso por un supermercado a comprar unos helados palito pues mañana festeja Renzo su cumple en el jardín de infantes. No hay. Cambio de apuro el menú-sorpresita. Juguitos de fruta con galletitas más unos chupetines (en la tarde ya había comprado burbujas en una de mis idas al shopping). Paso por el jardín y dejo todo, porque en la mañana el tiempo no rinde.

7:30PM - Llego a casa, limpio el pis de Renzo del piso, ya que estamos en “educación sin pañal”, lavo mis manos y empiezo a hacer el merengue para la torta. La decoro, tiño el merengue, sigo decorando, le pongo unos adornos, velitas y otra vez al jardín a llevarla. Vuelvo, me cambio de ropa, visto a Renzo y salgo para lo de mi tía.

9PM - Llego a lo de mi tía. Al menos ahí no hago nada más que charlotear con mis primas.

11,30PM - Me retiro. Dejo a mi prima en su casa. Al llegar a la mía veo que el auto de mi marido aún está afuera. Por supuesto que él ya duerme. Así que abro el portón, entro el mío, el de él, saco del auto las 10 bolsas que se van acumulando con regalos y que nunca puedo bajar porque los niños están despiertos, bajo a Renzo que viene dormido cual angelito, lo acuesto, se pone a llorar, lo consuelo, nada, sigue llorando, lo arrullo un poco, le doy una mema y por fin se duerme. Pongo unas empanadas en el horno para las viandas de los niños del día siguiente y me pongo a escribir. Paro un poco para pintarlas (con las yemas de los huevos del merengue que preparé temprano). Sigo escribiendo.

1:25AM - Aún me queda bañarme. Espero hoy acostarme media hora antes (no me ilusiono por mucho más, porque antes de las 2 será imposible).

Me voy. Las empanadas están prontas.

Antes de publicar esta entrada saqué las empanadas del horno. Se quemaron un poco, igual marcharán así. Mañana las raspo un poquito y a otra cosa mariposa

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