domingo, 22 de noviembre de 2009

OPERACIONES Y AFINES



Como no me alcanza con las pasadas, voy a intentarlo de nuevo. Digo, en esto de la humillación ya creo que me llevo la medalla de oro.

Yo sé, son asuntos médicos, pero vaya que me siento explorada por todas partes. Después dicen si le doy o no el valor que mi cuerpo se merece.

¿Importa acaso si tengo celulitis y todos la ven cuando me pongo el bikini? ¿Importa acaso si ahora que estoy envejeciendo en mis piernas empiezan a aparecer alguna que otra venita más marcada? ¿Importa acaso si estoy o no bien depilada? Y la verdad es que sí, que a mi me importa a pesar de todo. Por eso mismo, también me importa cuando cada año desde hace ya varios tengo que someterme a algún tipo de cirugía.

"Que las cicatrices son las marcas de la vida". ¡Joder! Que preferiría haber vivido menos, ¿eh?

Pensé que el 2010 sería el año sabático. Pero no. Allá iré a quirófano de nuevo. Vaya que me pongan falta.

Otra vez quitarme mis atuendos para vestir una hermosa bata de hospital, gorrito, zapatones ... todo para llegar a sala de operaciones, me despojen de mis vestiduras como si nada y empiecen a cortar aquí o allá.

Está bien, la mayoría de las veces he estado completamente dormida (algunas fueron con anestesia local), pero eso no hace que no sienta la exposición absoluta de mi cuerpo.

"Relajate, todo va estar bien". Claro, ¡si a estas alturas no hay cirujano, médico o enfermero que no me conozca en bolas! ¡Si hasta el hijo del Presidente de la República me vió! Sólo me faltó salir en Cadena Nacional. Seguro que a mi no me censuraban en ninguno de los canales privados. Eso sí, hubiera salido en "horario de protección al menor".

Tengo 37 años y estoy cansada de que mi cuerpo no se entere de mi edad. Apenas si tengo unas arruguitas. Y las canas se cubren con un buen color chocolate (que dicho sea de paso ya es hora que retoque). Eso hace que muchas veces me gane un "¿¿37?? ¡¡Pensé que tenías mucho menos!!". Precioso comentario que alimenta mi ego, aunque de todas formas el resto de mi físico parece que intenta persuadir todo piropo y decide que es hora de concurrir nuevamente a las instalaciones del Hospital Británico (son muy lindas, pero realmente preferiría no tener que visitarlas con tanta asiduidad).

Humor, humor ... tomemos la vida con humor antes que nos gane la depresión.

Bueno, las cesáreas y legrado podría dejarlos fuera, pero si he de sumar intervenciones debo contarlas.

Lo mismo con las cauterizaciones de la nariz. Una con anestesia local y otra con general. Igual no zafé de la batita (toda abierta de costado, por supuesto, el chiripá, gorro y zapatones).

Luego, las hemorroides (de esta es la que se viene el bis). Y voy a contar sólo la operación, no las 17 personas que me miraron el culo en menos de 36 horas, ¿eh?. Ni tampoco voy a contar que cuando llamé a urgencias vino el médico más guapo de todos y encima era cirujano así que muy orondo él empezó a empujar todo aquello para adentro y yo mientras tanto hundía mi cabeza en la almohada, no sólo por el dolor sino por la humillación de que JUSTO ese médico tenía que venir a verme. Tampoco voy a hablar de lo que fue horas más tarde estar en el hospital, en la sala de emergencias, boca abajo con una mecha y un leuco que atravesaba mis nalgas. Ni cuando el médico retiró después de dos horas la mecha y a mi me poseyó el demonio y maldije a toda su familia, por lo cual el médico concluyó mi repertorio con un "queda ingresada" (que por suerte no fue a un psiquiátrico). Estos son mínimos detalles que no hacen la historia, no señor.

Después, el cáncer de mama. Dos operaciones y encima en la última, antes de irme de alta, entra a sala de nuevo un guapetón (creo que fue el mismo de las hemorroides, pero no lo puedo confirmar con exactitud) a retirar el drenaje. El tipo tiró, tiró, tiró, se apoyó en mi teta tratando de hacer palanca y nada, no hubo forma. No logró retirarlo. Allá me fui a casa con mi carterita roja colgando durante una semana.

Por suerte con la quimio nadie miraba nada, pero las 35 sesiones de radioterapia, otra vez exposición total. Sumado claro a todos los controles que hasta el día de hoy me hago. Ya perdí la cuenta. Pero entre las radio, los controles médicos y mamografías, debo pasar las 100 seguro.

Pero sigo con las operaciones nomás, no sumemos por sumar tampoco.

Un año después, los retoques correspondientes. Dos veces para que la pobre maltratada quedara más o menos bien. Y todos los controles extras, por supuesto con el cirujano de turno. Genio absoluto si los hay, pero no se salva de mi suma de humillaciones.

¡Ah! La fibrogastroscopía y dos fibrocolonoscopía (una fresquita). Anestesia general y vaya uno a saber qué sucedió.

Y finalmente, este año, la vesícula. Operación sencillísma si las hay cuando de laparoscopía se trata, pero que suma a las exposiciones varias.

A ver, mi abuela con 102 años la única que vez que visitó un hospital fue hace poco más de diez años para operarse de cataratas porque no podía enhebrar la aguja (¿?). Y encima parece un chiste que cada vez que cumplo años me diga "ojalá vivas tanto como yo". ¡Ja! ¡Si llego a la mitad ya me siento feliz!

No voy a sacar promedios ni contar las exposiciones-humillaciones que tuve (ya perdí la cuenta), pero sólo de operaciones llevo 12. ¡Uy! ¡Se me viene la 13! Menos mal que no soy supersticiosa, porque sino ...

Dijo el médico ayer que la otra opción eran unas "gomas". No quiero averiguar mucho, porque antiguamente se ataban unas banditas elásticas en las hemorroides hasta que éstas caían. ¡Qué necesidad! Para eso duérmanme y corten todo lo que quieran. ¡¡Total, con un buen calmante y unos días culo pa'rriba seguro voy a ser más feliz!!

Eso sí, miremos siempre el lado positivo del asunto. Capaz que tengo suerte y con tanta exposición logro trascender y entrar en el libro Guiness de los Records!

5 comentarios:

  1. Ahhh Mage!! No sé si las palabras de una extraña total, te sirvan para algo, pero bueno, estoy acá, a mis 36 y también luego de cáncer de mama y radios y quimios y tamoxifeno y sus efectos en el cuerpo. Y la ausencia de hijos o la imposibilidad de tenerlos.
    Siempre pensé en la frase Dios no me manda nada que no pueda soportar!! Ahora digo: Dios, dejate de joder un rato al menos...
    Fuerza, quien sabe aparece el médico espectacular nuevamente y te la hace más emocionante.
    Besos y perdón por meterme en tu espacio.

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  2. Todo bien, Laurel, para eso está! :)
    Trato de ponerle humor a la vida, sino Dios me libre!
    Aún sufro los efectos en mi cuerpo después de 3 años, así que te entiendo.
    Y sí, tengo 2 hermosos niños, después de perder uno a los 17 días de nacido y un legrado seis meses después, como leíste. Contando además que con Juan Diego (mi hijo mayor) estuve en reposo casi todo el embarazo por riesgo de pérdida.
    Pero bueno, hay que sonreirle a la vida, como sea que sea, así que allá iré de nuevo a quirófano, aunque me recontra mil embole.
    Besos y sos bienvenida siempre, lo mismo que tus comentarios :)

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  3. Magelucha...que lucha...y yo tan lejos. Deci que vos sos fuerte pero la verda' que se deje de joder el de arriba !!!!! te juro que si lo agarro no se que le hago. El y yo vamos a tener que arreglar una buena charla en algun momento.

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  4. Amiga del alma ¡¡ tu humor me sorprende todos los dias . Pensar que hay mujeres que por voluntad propia pasan por el quirofano 16 o 20 veces para corregirse detalles esteticos ... no de salud.
    Todo tiene un porque , Dios sabrá cual , algun dia nos contará el secreto. Quisas son una embajadora para enseñarnos que cara y que actitud ponerle a la vida.
    Tqm Clau

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  5. Ay Mage!!! como te comprendo! sólo cuando hemos vivenciado en carne propia, es que podemos tener conciencia cabal de lo que nos toca.
    No se trata de competencia ni de ganarte en la posibilidad del guiness... pero... a ver... Fístula coccígea, tumor óseo en el fémur, 2 cesáreas, legrado, pólipo parido en vagina, nefrostomia durante 4 meses, reimplantación de ureteres,adenoma mamario... no no te alcanzo... Pero sé como se siente vestir ponchito, gorro y zapatones!!!!!!! besos idola.

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