viernes, 18 de diciembre de 2009

AMOR PERFECTO


Hoy hace ya diez años que conocí al amor perfecto. Ese amor que no tiene barreras, que es incondicional, el amor que nos lleva a dar la vida por alguien o hasta implorar por su muerte si eso es lo mejor para el ser amado. El amor que todo lo puede, que nos hace sentir vivos cada día, que nos llena con su luz. El amor de madre.
Hoy hace diez años que fui mamá. Que sentí lo maravilloso de crear a un ser y llevarlo durante casi nueve meses dentro mío y que al verlo el mundo tomara otro sentido.
Hoy hace diez años que nació Agustín, mi hijo.
Agustín llegó a mi vida pendiendo de un hilo y me llenó de un amor hasta entonces desconocido. Al verlo, poco me importó la decena de cables que tenía conectados. Todos fueron invisibles para mis ojos. Sólo veía a un niño hermoso descansando en una cuna, no a un niño enfermo.
Hoy soy lo que soy gracias a los 17 días que vivió Agustín. Hoy me siento una luchadora porque no hacerlo sería una deshonra, habiendo sido testigo directo de cómo un bebé luchaba tanto por su supervivencia. Hoy entiendo que no podemos interferir en el Plan Divino. Que el mapa de nuestras vidas ya está trazado y que lo único que podemos hacer es aceptarlo o morirnos de una depresión si es que no lo hacemos.
Hoy mi vida es plena con mis dos soles y estoy convencida que la Luz de Agustín los guía en cada paso que dan, que los cuida y protege. Que mis hijos de verdad tienen un Angel de la Guarda.
Hoy visitamos el cementerio. Sólo voy una vez por año, porque sé que mi hijo no está allí. Sin embargo, estar allí me acerca un poco más a él, a lo que quedan de su cenizas, y me tomo el tiempo para meditar y reflexionar con él.
Fuimos los cuatro. Renzo preguntó: “por qué vinimos aquí?”, dejándonos sin palabras tanto a Juan como a mi. Pero Juan Diego, ante la falta de respuesta, le dijo “vinimos a rezar”, y a Renzo lo conformó. Luego, en la preocupación de decirle algo, Juan le preguntó: “vos sabías que tenías un hermano mayor?” y mi cara lo dijo todo, porque aún no quiero que se entere. Entonces, otra vez Juan Diego me miró y le dijo a su hermano: “sí, soy yo tu hermano mayor”.
No puedo sentirme más que orgullosa de la familia que hemos formado. Con Juan, Juan Diego, Renzo … y Agustín. Porque sin él yo no hubiera podido hacer todo esto ni ser quien soy hoy.
Así que, hijo mío, sea donde sea que estés, gracias por venir a mi vida, por ser el ángel que me visitó en la tierra, por darme fuerzas para seguir, por enseñarme sobre ese amor incondicional y único, por hacerme crecer.
Te amo, como sólo una mamá puede amar a un hijo. Presente o ausente, con vida o sin ella, cuando se ama incondicionalmente el amor nunca se va.

6 comentarios:

  1. Estoy muy conmovida por tu historia, una vez más. Yo tuve a Clara, en el 2002, con seis meses de embarazo, muy poco tiempo como para que lograra sobrevivir al parto. Como no lo logró, es Clara solo para nosotros. Asi quiero recordarla, aunque estábamos en duda durante el embarazo ¿Clara o Paulina? Nos encantaban ambos nombres. Al verla por primera vez lo decidíriamos.
    Durante el parto, prematuro, me atormentaba la culpa, por no haberme cuidado lo suficiente, por haber dejado que los problemas de ese fatídico año, me amargaran la vida... No quería parirla, quería retenerla, fue un largo parto; involuntariamente solo mi cuerpo hacía fuerza, ella no tenía...
    Pero esa bebé se encargó ese mismo día de mi salud física y mental. Después del parto, vino un legrado, por las dudas, lo que me dejó al borde de una tranfusión, con la presion 7-3, casi no podía mantenerme conciente. En eso una enfermera, que no era de ese piso, ni era de ese turno, todo fue por casualidad, entró a la habitación, sacó a todo el mundo, y durante la siguiente hora, se encargó de "recuperarme" con masajes, alternando agua fria y caliente en mi cuerpo, peinó mi cabello, me consoló... Cuando mi familia volvió a entrar, ya estaba recuperada, y tenía mejor semblante. Cuando se iba, le pregunté el nombre... Clara Paulina, me dijo. No uno, los dos nombres, como para que me quedara claro el mensaje. Cuando le conté que esos serían los nombres que había elegido, no pudo contener el llanto. Ella no sabía porqué razón se tomó tanto trabajo con una paciente que no le correspondía, pero algo la impulsó. El saber que había sido indudablemente un instrumento de una energía muy especial, para sacarme de esa desesperante situación, nos marcó a ambas, estoy segura.
    Soy agnóstica, Mage, sin embargo, estoy convencida de que lo que nos hace humanos se escapa de nuestro cuerpo, no se va con él bajo tierra. No tengo idea de adonde se dirige esa energía vital, pero sé que existe, yo lo viví.
    Todo mi amor para vos. Sylvia.

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  2. Estimadas, todo el cariño de mi alma para ambas. Y definitivamente también como Sylvia creo que ser humanos no tiene que ver con el cuerpo. Y pienso que el cuerpo es el auto al que subimos para transitar por esta tierra, o la ropa que vestimos entre paseo y paseo. Y también creo que siempre nos reencontramos con las almas que amamos.
    Besos

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  3. Querida esposa:

    Como siempre, como todo lo que escribis, simplemente hermoso lleno de sentimiento y de amor, me llena de orgullo como pensas y como sentis. Una vez mas gracias por caminar a mi lado en este camino llamado vida.

    Yop

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  4. Hola corazón, son de esas cosas que me dejan sin palabras porque todo lo que diga va a ser poco. Quiero de todas formas decirle a Agustin Feliz cumpleaños a traves tuyo, donde sea que este, que este en paz. Mandale un beso enorme en mi nombre. Y otro grande para vos tambien.

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  5. Lloré de felicidad por poder conocer a alguien como vos a través de tus sentimientos escritos. Gracias.
    Sólo fueron 17 días, pero el pasajae de Agustín por este mundo dejó su huella profunda.

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  6. Amiga... se me erizó la piel...yo conoci a este Angelito tuyo y sin dudas él te guia y te da toda esa fuerza interior que no deja de sorprenderme nunca.
    Tus palabras estan llenas de ternura.
    Un beso

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