viernes, 23 de febrero de 2007

OUT OF WAR(T)

Verruga (por la RAE - Real Academia Española)
En inglés: WART
(Del
lat. verruca).

1. f. Excrecencia cutánea por lo general redonda.
2. f. Abultamiento que la acumulación de savia produce en algún punto de la superficie de una planta.
3. f. coloq. Persona o cosa que molesta y de que no se puede uno librar.

Respecto a las plantas y su savia, poco y nada sé, ya que además de no ser insectera tampoco soy vegetariana para nada. Aunque ahora que lo pienso, recuerdo haber visto alguna acumulación de savia en algún arbolito que otro. Supongo que se refieren a eso.
"Persona o cosa que molesta y de que no se puede uno librar". Y bueh, en este punto, habría unos cuantos de los que me quisiera librar, sin embargo, ahí están mis verrugas aferradas a mi y vivo con ellas a pesar de todo.

Pero esta vez, voy a las comunes, a las que todos conocemos, si señoras y señores, estoy hablando de las verrugas de la piel.
Tres eran las que se habían apoderado de parte de mi cuerpo. Una de ellas, fue extirpada junto con el cuadrante de mi mama izquierda y los ganglios de mi axila (se encontraba en el medio, entre ambas). Increíblemente, algo que era totalmente "de rebote" terminó siendo LA PEOR cicatriz que tengo en el cuerpo. Maldigo la hora que el médico me preguntó en la sala de operaciones: "Querés que aprovechemos y saquemos esta verruguita?" y yo, como buena uruguaya, pensé: mmhh, dos al precio de uno, y respondí "y bueno, ya que estás!" Y ahí ando, con una marca que se me ve de aquí a allí (no la ves??? debe ser la luz, porque creo que hasta por blog se ve).
Quedaron dos. Una en la espalda y otra en el hombro derecho. La de la espalda era la que más me molestaba. La del hombro ni fu ni fa, pero otra vez: dos al precio de uno (olvidé que esto ya lo había pensado con anterioridad). Esta vez cero marca. Anestesia en el hombro (apenas un pinchacito) y láser de por medio, la verruguita desapareció en escasos segundos. Cauterizó la pequeña herida y puso un "micropor" (en mi época era leuco nomás). Eso sí, un olor a churrasco quemado que no se soportaba. Qué cosa desagradable el olor a piel quemada!!
Quedó una. La de la espalda. Vuelta y vuelta como pollo en la parrilla, con la experiencia de la anterior supuse que sería igual. Pero no. La anestesia me dolió bastante (mi primer pensamiento - luego del dolor, obvio -) fue que los faquires deben sufrir horrores intentando dormir sobre clavos. En fin, del olor a quemado no se sintió nada, claro, estaba bastante más lejos de la nariz.
La cuestión fue que en 10 minutos estaba fuera del consultorio con mis dos venditas de micropor y manejando para casa.
Y ahora puedo decir que soy una desverrugada (no una desvergonzada), al menos de las que de piel se traten. Las otras, ya el tiempo las eliminará supongo (o seguirán prendidas a mi por la eternidad?).
(21.02.2007 - 23:27 hs)

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